Holocausto Brasileiro
Holocausto Brasileiro

Holocausto Brasileiro

Durante años se mantuvieron en condiciones infrahumanas. Sesenta mil fallecieron. Unos pocos lograron sobrevivir. Y te cuentan un poco sobre la aterradora historia del Hospital de Colonia. Adaptación del libro homónimo de Daniela Arbex.

El Hospital Colônia de Barbacena fue un hospital psiquiátrico ubicado en la ciudad brasileña de Barbacena, Minas Gerais. Desde su fundación en 1903 hasta su cierre en 1980, la Colônia fue escenario de  una genocido (estimaciones oficiales reportan más de 60 000 muertes ocurridas dentro de sus pabellones) debido a tratados crueles, inhumanos o degradantes que equivalían a tortura medica a lo largo de los años.  

En 2013, la periodista brasileña Daniela Arbex publicó O Holocausto Brasileiro un libro de investigación que narra las historias de víctimas y sobrevivientes. La institución es un elemento central en la historia de los servicios de salud mental en Brasil y un importante motor de movimiento nacional contra el asilo.

 

 

El documental

Es imperioso describir que la película tiene una dualidad sustancial: está lo expuesto y lo escondido.El documental recorre, en la voz de testimonios de empleados y autoridades, las condiciones de vida que se establecieron en el hospital. Se esconde es el desinterés por la cosificación de quienes eran internados o abandonados. Muchos eran portadores de problemas psiquiátricos importantes, lo que hizo que sus familias los desecharan ya que no había información de cómo tratarlos. Otros eran simplemente desahuciados de la propia sociedad de consumo que por huérfanos o otros problemas eran internados para ser invisibilizados. 

De todos maneras se plantea la mirada de una sociedad sobre la gente con problemas psicológicos.Hay intención de desecharlos y esconderlos. La mirada de la productividad social los expulsa. En la película se expone un desinterés que intenta licuar la culpa de muchos de los que convivieron con esa etapa insoportable. Se escuchan las justificaciones por las que se llenaron esos pabellones de mujeres y hombres, en muchos casos desnudos y sin actividad alguna, esperando la muerte como un bálsamo de piedad que los profesionales médicos no consideraban como una posibilidad.

 

 

Una etapa periodísticamente muy bien estructurada en base a testimonios y al trabajo fotográfico y audiovisual de profesionales que exponen esta barbarie de la década de los 70. Allí en las fotos e imágenes filmadas de pabellones que rebalsan de pacientes, algunos desnudos, con miradas perdidas y una actitud física que demuestra secuelas de la medicación y la inactividad, se suma el hacinamiento y la explotación de los que podían trabajar. Los muertos se apilaban en algunos de lo salones y muchos de esos cadáveres eran vendidos a facultades de medicina, las familias no los reclaman y si se las ubicaba, no les interesaba tomar ningún compromiso con ese familiar, al que desecharon hace años. Es muy conmovedor el testimonio de internados que sobrevivieron a ese infierno. Estos son pacientes que en su mayoría fueron abandonados por incapacidad para ser mantenidos o por estar viviendo en la calle.

 

Más del 70% de los pacientes nunca fueron diagnosticados con ningún tipo de transtorno, sin embargo, prácticamente todos ellos fueron puestos bajo atención permanente, principalmente debido a intereses políticos y estigma social. Estos pacientes solían ser  alcohólicos, epilepticos, prostitutas, homosexuales, niños no deseados, personas sin hogar, mujeres, enemigos de la élite local o simplemente considerados «inadecuados” según las normas sociales.También es notorio el hecho de que una proporción significativa de la población eran negros de ascendencia africana

 

Algunos quedaron muy marcados con ese abandono y con su vida en un lugar donde no había rasgos de humanidad, tal como uno de los testimonios lo ejemplifica: un verdadero criadero de pollos. Recuerdan maltratos y un vacío interior que era tolerado por una red de médicos psiquiatras que solo procuraban doparlos para detener cualquier impulso violento. En documental crudo en imágenes y en testimonios que apelan al contexto de una dictadura que institucionalizo una forma de entender la salud mental, que no mostró ningún rasgo de caridad por pacientes complicados y otros simplemente indigentes. 

 

 

El final nos muestra la reconvención de la nueva ley de salud psiquiátrica, de instituciones que atienden a los sobrevivientes y la clausura de una cementerio que alberga 60.000 brasileros y brasileras abandonados y escondidos bajo la gran alfombra de la institucionalidad durante demasiado tiempo. 

 

pablokulcar
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