Éramos tan flacos
Éramos tan flacos

Éramos tan flacos

 

Dirigida por Carlos Castro  

Estreno en Cine Gaumont: 24 de Septiembre

 

SINOPSIS
Mitad de la década del 90 en la ciudad estudiantil de La Plata, un joven registra con una cámara vhs. Es el contexto de confrontación de los estudiantes con el gobierno por la aplicación de la Ley de Educación Superior y el comienzo de una militancia universitaria que resiste las políticas que pregonan el fin de la historia.

FICHA TÉCNICA
Guion y Dirección: CARLOS CASTRO
Montaje: PEDRO BARANDIARÁN
Producción General: ADRIÁN BERTUZZI, SILVINA HERMOSA
Producción Ejecutiva: TATIANA ZLATAR, CARLOS CASTRO
Jefe de Producción: MIGUEL D´ELIA
Investigación de Archivo: CARLOS CASTRO, PAULA VALDEZ, ESTEBAN GIL GARCÍA, TATIANA ZLATAR, MARCO IANNARELLI
Investigación: ESTEBAN GIL GARCÍA, PAULA ESPERANZA VALDEZ
Cámara: SEBASTIÁN MIGLIO
Sonido: MATÍAS OLMEDO, HERNÁN BIASSOTTI, MÚSICA ORIGINAL, JUAN LUCESOLE, CARMEN SANCHÉZ VIAMONTE
Música Original: JUAN LUCESOLE, CARMEN SANCHÉZ VIAMONTE
Postproducción de sonido: CARLOS TANONI
Dosificación de Color: PEDRO BARANDIARÁN

DATOS TÉCNICOS
País: ARGENTINA
Año: 2025
Duración: 80
Idioma: ESPAÑOL

 

Castro Carlos es director, guionista y productor de cine documental. Entre sus trabajos para cine se destacan Operación Chocolate (2022), Regreso a Coronel Vallejos (2018), Jauretche en Pantalones Cortos (2015), Alicia y John… (2009), Gelbard La Historia Secreta del Último Burgués Nacional (2006), entre otros. Fue guionista en la animación Eva de la Argentina de María Seoane y en el film En cumplimiento del deber de Jorge Gaggero.

La película desde mi butaca

El documental reconstruye los años ’90 en La Plata a partir de cintas VHS grabadas por un joven en esa época y digitalizadas casi tres décadas después. Las imágenes registran la confrontación de los estudiantes con el Gobierno por la aplicación de la Ley de Educación Superior y el comienzo de una militancia universitaria que resiste las políticas que proclaman cambio fundamentales a la universidad, está resiste y funciona como núcleo de distintos  grupos políticos que se alinean en su defensa.

 

Las calles como el lugar donde se disputa la pertenencia, sea territorial o ideológica, es un campo de pequeñas y grandes batallas. Cuando se atenta contra su propia identidad, esa que están construyendo con el estudio y con la participación dentro de ese mundo llamado “Universidad”, se trata de mucho más que una disputa de consignas políticas o leyes, es la esencia de supervivencia la que se defiende. Se lucha por una Universidad Pública, Gratuita y Autónoma y se lucha por absolutamente todo. 

Y eso es lo que tantos minutos de marchas y preparativos nos regala este documental. Las manos que pintan carteles son las que también los levantan y las que muchas veces tiran piedras, siempre en respuesta a un operativo organizado por la policía para su neutralización y individualización. La ley que el gobierno de Menem aprobó como reforma de la ley de educación superior tuvo como contrapartida miles de pibes y pibas que se hicieron cargo de ese momento histórico. Se ve en los rostros la pasión y la voluntad. Marchas, carteles y pancartas son un sentido de poder que los alimenta. Hablan en asambleas y entonan consignas, generan debates alimentados por conceptos ideológicos que los nutren y empoderan. Es un desfile de pibes que manifiestan y policías que los filman y luego los cazan. La idea es exponer esa pasión, esa tenacidad y capacidad de lucha.

El cine actúa aquí como un hecho sociológico de la conducta de un sector social frente a un intento neoliberal de destruir la enseñanza pública superior. La película recurre a imágenes de época y a pequeños relatos, pero lo más importante son las miradas actuales de algunos de los que allí participaron.Una nostalgia por ese sentido comunitario de resistencia demuestra que es necesario visualizar luchas de un pasado que cíclicamente vuelve. Se expone a estos antiguos estudiantes militantes, poniendo su tiempo y su cuerpo en defensa de una idea que no aceptan se diluya en las manos de políticos que  no deberían entender el debate de ideas como una sombra fantasmal que sobrevuela los centros de estudio.

pablokulcar
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