El cisne negro
El cisne negro

El cisne negro

El cisne negro

migrante.blog

En sintonía con el periodismo de inmersión, esta semana vi por primera vez la serie documental El cisne negro (Den sorte svane), estrenada en 2024, y la cual cambió de manera dramática la forma en la que los daneses perciben a su propia sociedad. Dirigida por Mads Brugger y producida por TV2, la serie cuenta con siete capítulos en los que se devela la forma en la que el mundo del crimen de calle hace negocios con los criminales de cuello blanco. La serie se titula de esa manera porque un «cisne negro» es un evento extremadamente impredecible, de consecuencias masivas, y que solamente puede explicarse en retrospectiva.

La serie se centra en Amira Smajic, una abogada con larga trayectoria trabajando como consultora para algunas de las organizaciones criminales más peligrosas de Dinamarca, y quien se especializa en lavado de dinero, evasión fiscal y esquemas complejos de fraude. Smajic se acerca a la televisora TV2, expresando que le gustaría darle un giro a su vida y dejar la criminalidad atrás. Así, por medio año, actúa como informante de los periodistas, reuniéndose en encubierto con sus antiguos colaboradores en una oficina que el canal de televisión montó en un barrio exclusivo de la ciudad de Copenhague, y en la que con cámaras y micrófonos ocultos grabaron todas las conversaciones y tratos que sostuvieron la abogada y sus clientes.

El documental en una cascada de revelaciones, y cada capítulo es más sorprendente e indignante que el anterior. Lo que vemos en El cisne negro es el cómo aparentes miembros respetables de la sociedad danesa sostienen de forma natural y continua una relación estrecha de ayuda y beneficio mutuo con el crimen organizado. La oficina de Smajic es atendida no solamente por el estereotipo de personas que viven al margen, sino por renombrados abogados de firmas prestigiosas y emprendedores exitosos que discuten cómo lavar dinero, evadir impuestos o cometer fraude por declaratoria de bancarrota, todo esto mientras toman latte y comen pan dulce. Por si todo esto fuese poco, el documental exhibe cómo algunos de los clientes de Smajic utilizan identidades falsas y empresas fantasmas para robar beneficios al estado, y en uno de los mayores escándalos, se explica cómo una empresa de construcción utiliza la ayuda del crimen organizado para deshacerse de manera ilegal de materiales contaminados que luego son tirados en tierras agrícolas, valiéndose para ello del papeleo alterado que proveen las empresas encargadas de aprobar los permisos.

Al igual que Cabeza de turco generó grandes olas en Alemania, El cisne negro también tuvo un gran impacto en Dinamarca. La mitad de la población del país dijo haber visto el documental completo. Al término de la serie, el miembro de una famosa agrupación de motociclistas y su contador fueron tomados en custodia, acusados de crímenes financieros. Otras personas, incluyendo un oficial del municipio, se volvieron sujetos de investigación. De la misma forma, la barra de abogados del país se disculpó ante el ministerio de justicia por la conducta de los abogados que fueron capturados en cámara, y a quienes se les despidió o se les quitó la cédula profesional. Algunos cambios más profundos fueron introducidos en el país, como una nueva ley para contrarrestar el lavado de dinero, entre otras medidas. Más allá de esto, El cisne negro destapó el debate de los abusos que las empresas de construcción cometen, y el de la evasión fiscal, tanto así que otros países nórdicos como Suecia y Noruega comenzaron a tener debates y acciones en torno a los temas retratados en el documental.

Pablo Kulcar
Últimas entradas de Pablo Kulcar (ver todo)
Compartir:

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *