Picado Fino, la irreverencia en el arte de filmar
Picado Fino, la irreverencia en el arte de filmar

Picado Fino, la irreverencia en el arte de filmar

Picado fino

Esteban Sapir, 1996

La ópera prima de Esteban Sapir narra la historia de Tomás Caminos, un joven que vive en los suburbios de Buenos Aires, un lugar donde no existen los planos generales y el blanco y negro es una constante. Tras saber que su novia está embarazada, se hace amante de una joven y se plantea una salida rápida para sus problemas

Fue filmada entre 1993 y 1995 con un escaso presupuesto propio, de modo casi amateur, sin ningún crédito oficial y en 16 mm, posteriormente (crédito oficial mediante) se llevó a 35 mm. Tuvo una primera exhibición pública a mediados de 1996 en la sala Lugones del teatro General San Martín y a partir de ahí fue invitada a festivales internacionales dedicados al cine alternativo.​

Toda la película se filmó plano a plano siguiendo estrictamente el story board, tomando como referencia los dibujos que hizo Sapir sobre papel. Se filmó en la casa de la abuela del realizador, en Villa Lynch, donde convivieron durante las ocho semanas que duró el rodaje. La compaginación se hizo de forma artesanal, con el cortador de negativos trabajando a ciegas con dos videocaseteras, fotograma a fotograma durante siete meses. El sonido fue trabajado en forma obsesiva por Sapir junto a  Gaby Kerpel.​

ELENCO

Facundo Luengo, Belén Blanco, Marcela Guerty, Miguel Ángel Solá, Juan Leyrado, Ana María Giunta, Ricardo Merkin, Sandro Nunziatta, Nora Zinski, Laura Martín, Fanny Robman, Hernán Pérez, Alicia Mariola, Alejandro Sisco, Miguel Kukoski, Eulalio Segovia

  1. DURACIÓN:80′
  2. GUION: Esteban Sapir
  3. FOTOGRAFÍA: Gonzalo Sapir, Víctor González
  4. SONIDO: Gaby Kerpel
  5. ARTE: Cristina Tavano, Jorge Zelasco
  6. MONTAJE: Marcelo Dujo, Miguel Martín
  7. PRODUCCIÓN: Sandra Gugliotta, Paula Zyngierman
  8. PRODUCTORA: 5600 Film
 

El director 

Esteban Sapir es un director,productor,fotografo,camarografo y guionista de cine​

Historia

Sapir se formó como cineasta en el ENERC comenzó su carrera cinematográfica dirigiendo publicidades comerciales y videos musicales. Su primer largometraje,Picado Fino de 1996, intervino en  concursos internacionales de cine, obteniendo una mención especial en el Festival cinematográfico de La Habana,Cuba.

En 2007 estuvo a cargo de la dirección del comercial del Banco de la provincia de BsAs titulado « Don Luis y Perla», considerado el primer anuncio emitido en el país que presentaba de manera positiva a una persona travesti.​

Como director

  • 1996 –  Picado fino
  • 2004 – Shakira: Live and Off the Record
  • 2007 – La Antena
 
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La película desde mi butaca.
 
 
La cámara esta casi siempre fija y delante de ella se sucede un festival de imágenes que rompen con algunos de los parámetros de lo que debe ser una buena técnica. Las secuencias están muchas veces cortadas, se ve o se expone una parte de la totalidad, pero como será costumbre en los trabajos de Sapir, cada cuadro merece el tratamiento de una obra particular.
 
Una historia común que se construye como si tuviese miles de tics. La cámara se acerca y aleja de un péndulo musical, el protagonista mira a la derecha en un primer primer plano y luego voltea a toda velocidad. La idea no es construir símbolos sino que los cuadros sean intervenidos artísticamente. Es una maratón de agregados, movimientos y por momentos enigmas. El protagonista intenta vender algo de cocaína para pagar un aborto de su novia. No hay casi diálogos y cuando surgen, son introspectivos y sintonizan con el misterio que generan las imágenes. El absurdo es un condimento que distiende, en muchos momentos, algo que podría ser simple se transforma en algo altamente complicado.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
El blanco y negro le da un toque trágico. El actor es un joven al estilo Johnny Rotten que fuma y gesticula, su novia tiene una mirada afilada como un cuchillo que te traspasa. La familia parece estar en un estado catatónico y es allí donde surgen las primeras referencias al judaísmo. La propia voz del Fuhrer está sobreimpresa en una maestra como crítica a una educación enciclopedista y poco creativa. Los chicos son un anticipo a The Wall de Pink Floyd. Las escenas tienen algo de neurosis corporal, todos repiten una y otra vez los que le toca y eso es lo que enriquece visualmente la película.Una construcción engorrosa de situaciones que siempre nos regalan un plus. Ser espectador es esperar el quiebre de la normalidad y disfrutarla. Hay velocidad y pausa, el desafío es ver que se le ocurre a Sapir. Fotogramas intervenidos se suceden uno tras otro con el mínimo movimiento necesario para que todo sea cine.
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La fotografía es un don que se hace presente en cada recurso y que al director le permite jugar con la imaginación. Atreverse a construir escenas que perecen surrealistas, dentro del contexto de una narrativa lógica, es una valentía embrionaria del arte que incomoda. El resultado es bellísimo, desde lo artístico, desde lo emocional moviliza y obliga a tratar de asimilarla, como si todo fueran huellas de algo que todavía no pasó. Momentos sutilmente parecidos a las creaciones de David Lynch, nos obligan a una mirada dócil y contemplativa. Todo esta ambientado con ruidos, sonidos mecánicos y algunas canciones de cumbia.
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Picado fino esta compuesta de cabezas cortadas, abolición de la perspectiva y saltos de continuidad. Es un producto que se hace espejo de tipos de barrio y sus circunstancias, a través de un lenguaje netamente fotográfico.Visualmente es un laberinto a recorrer y artísticamente una bellísima experiencia a disfrutar 

Pablo Kulcar
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