Violeta Rauch y la esencia de las cosas
Violeta Rauch y la esencia de las cosas

Violeta Rauch y la esencia de las cosas

Violeta Rauch

 

Violeta Rauch
Título original: Violeta Rauch
Año: 2026
Duración: 65 min.
País:  Argentina.
Dirección: Gerard Marcó de Mas
Guion: Gerard Marco
Fotografía: Hernán Gomez (B&W)
Género: DramaCiencia ficción
El director:
Es director y guionista. Es graduado en producción de cine por el E.S.C.A.C. (Escuela Superior de Cine y Audiovisuales de Cataluña) y graduado en Filosofía por la U.A.B.(Universidad Autónoma de Barcelona). Profesor en la Universidad de Belgrano de la materia “Producción de Cine” para la Tecnicatura en Producción de Medios Audiovisuales, Eventos y Espectáculos.

 

Violeta Rauch

 

 

 

 

 

La filosofía griega presocrática se originó en las ciudades griegas del Asia Menor, a partir de las primeras reflexiones de los presocráticos, centradas en la naturaleza, teniendo como base el pensamiento racional o logos. El objetivo de estos filósofos era encontrar el Arché, o elemento primero de todas las cosas, origen, sustrato y causa de la realidad o cosmos. La búsqueda de una sustancia permanente frente al cambio, de la esencia frente a la apariencia, de lo universal frente a lo particular.Los primeros filósofos buscaban un único principio o fundamento material de toda la realidad.

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La película desde mi butaca

Una mujer presidenta se siente empoderada por su triunfo, pero es consciente de lo limitado de su capacidad de maniobra frente a los verdaderos poderes económicos que son los que manejan las cosas. Ha conseguido que sus votantes la vean como líder de un cambio que les devolverá importancia en una modernidad banal y meritocrática que se impone como un manto cegador. Sus intenciones son el sostenimiento del poder político frente a la diversidad de intereses y para eso deberá hacer un pacto con un megaempresario representante, allí presente, del avance tecnológico y sus infinitos tentáculos sociales.

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La película utiliza el blanco y negro como un indicador de cierta oscuridad que envuelve todos los hechos. Filmada con planos medios y poco movimientos de camara, es casi una obra teatral de forma audiovisual. Pero el cine tiene ese acercamiento a detalles y aspectos sensibles que son los que nos tensan del minuto uno. La presidente construye una actuación donde muestra su vulnerabilidad y oportunismo. El mega empresario es la seguridad y la templanza. Es el único que sabe exactamente que quiere hacer y cómo. Es representante de un futuro dominado por la IA. Violeta está tan frágil, en todos sus aspectos, que solo genera miedo entre sus interlocutores. Su cambio es aspiracional y persigue algo casi esotérico que no tiene certezas claras.

La presidente ofrece su credibilidad y el empresario una impresionante tecnología que mediante la implantación de microchips en los ciudadanos, los constituirá en servidores de datos, prestos a modificar en sus conductas a través de una inteligencia artificial que en distintos estadios, los irá anulando como personas con voluntades propias. La tecnología usufructará una comodidad narcotizante que los deja fuera de cualquier futuro que no sea ser consumidores de placebos sociales. Básicamente estos son los ejes en los que están de acuerdo. El poder político encontrará la forma en que la ciudadanía se preste a la instalación de estos dispositivos y luego negociará las utilidades de los mismos con sus creadores y fabricantes.

Tanto ella como él están sentados en un cómodo sofá y de acuerdo en casi todo, pero la presidente instala un paréntesis y trae una carpeta con los datos de una mujer: Violeta Rauch. Su legajo les habla de una influencer progresista que desde temas ecológicos a la difusión de una vida en armonía con la naturaleza, hace de esta difusión un compendio de trivialidades y frases redundantes, mezcladas con productos que comercializa con una supuesta intención altruista por una vida mejor. La novedad es que un día Violeta dejó todas las redes sociales, se desconectó de todas las plataformas y dedicó su vida a trabajar y a reducidos encuentros sociales. De influencer y propagadora de todas las pseudociencias imaginables para la autoayuda, pasó a una asepsia tecnológica y exponencial que genera incomodidad en un mundo donde todos son sólo extensiones de su propio celular. 

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La presidenta y el mega empresario la hacen pasar. Está cautiva y encapuchada, traída a la fuerza, golpeada por resistirse y sin ninguna imputación que justifique el apremio. Aquí comienza un debate en el que todos representan una mirada absolutista de la realidad. El megaempresario se siente entusiasmado en usufructuar las ideas de despojo para explotarlo como una nueva consigna y darle dimensión en redes y pensamientos colectivos automatizados. La presidente la ve como una plataforma que le de sustento a la idea de poder hacer centro en el individuo, para generar una verdadera revolución que recupere a la persona y tener algo grande con el que comerciar con los poderosos. Violeta, finalmente busca una totalidad ideológica y existencial en el amor, como un sentimiento que tiene una sola forma de ejecutarse, y un misterio que te atrapa desde un más allá desconocido y que se hará presente si se crean las condiciones para ello.

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Tres alternativas que intentan ordenar la realidad a su manera. La libertad está escondida en estas directrices de cómo ser persona y como buscar esa esencia presocrática que anude la totalidad de las circunstancias y la explicación de las cosas. La búsqueda de algo fundamental que trasciende es lo que Violeta intuye como verdadero. Los demás poco les importa la verdad, la construyen a la fuerza y la aplican. 

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Lo única real es que Violeta no desea más la exposición, ni el dinero en exceso, ni tener seguidores que la interpreten. Ella solo baja la guardia y deja que lo que está escondido en algún misterio sensorial aparezca. No acepta ser utilizada y descarga contra los otros participantes de mini conclave, una bronca y un desprecio que definitivamente la pone fuera del sistema. Este es el gran peligro, Violeta se instala fuera y eso es intolerable, no sirve aunque no lo predique. Es un germen que atenta contra toda manipulación conspirativa de los poderes políticos y económicos. La  inteligencia artificial debe ser el futuro pensamiento colectivo y Violeta no encaja en este molde. 

La película se basa en el debate filosófico de estos tres ejes: El dominio por la IA, su complicidad con el poder político y un despojo inusual de todo lo que hasta allí se consumió como la vida misma. Dos son compatibles y cómplices, el tercero no se adapta y se debe aniquilar.  

 

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En todas las historias en las que se intenta un dominio absoluto más tarde que temprano aparece una distorsión. Eso es lo que expresan la presidenta y el megaempresario, el miedo a lo que si ya pasó, vuelva a pasar. El temor a que verdaderamente exista algo misterioso que a través de un sentimiento que no respeta estructuras fijas como el amor, intente lo que está  terminantemente prohibido: pensar distinto. La película genera un poder hipnótico, su estructura teatral nos obliga  a centrarnos en pocos detalles. Logra tensionarse aunque en algún punto imaginamos la postura de la victimaria. Su mezcla de iluminación profunda y filosófica, trastabilla en credibilidad, en una última frase que hace un paralelo con el cristianismo, pero logra acentuar el cinismo del otro lado. Arriesgar es una de las características del destello poético al que Aristóteles nombraba como fuente de cualquier arte. El director arriesga y a mi gusto gana.  

Pablo Kulcar
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