El nuevo largometraje de Dag Johan Haugerud hace importantes preguntas sobre la condición social de todos nosotros
Thorbjørn Harr y Jan Gunnar Røise en Sex
Estreno en cines: 18 de diciembre.

FESTIVALES Y PREMIOS
Festival Internacional de Cine de Berlin
5 Nominaciones
Ganadora:
Label Europa Cinemas
C.I.C.A.E award, Sección Panorama
Premio ecuménico del Jurado, Sección Panorama

SINOPSIS
Dos hombres, ambos en matrimonios heterosexuales, atraviesan una experiencia inesperada que los lleva a replantearse su comprensión de la sexualidad, el género y la identidad. Uno tiene un encuentro sexual con otro hombre sin interpretarlo como un gesto de homosexualidad ni como una infidelidad, y luego lo conversa abiertamente con su esposa. El otro comienza a verse como mujer en sus sueños nocturnos, lo que despierta confusión y lo impulsa a cuestionar hasta qué punto su personalidad está moldeada por la mirada de los demás.
- Reparto:
- Thorbjørn Harr
- Jan Gunnar Røise
- Anne Marie Ottersen
- Nasrin Khusrawi
- Birgitte Larsen
- Sereba Marvin
- Vetle Bergan.
FICHA TÉCNICA
Director y guionista: Dag Johan Haugerud
Productores: Hege Hauff Hvattum, Yngve Sæther
Música: Peder Kjellsby
Fotografía: Cecilie Semec
Montaje: Jens Christian Fodstad
EL DIRECTOR

Dag Johan Haugerud
Cineasta y novelista nacido en Noruega en 1964. Debutó en 2012 con «I Belong», aunque el mayor reconocimiento le llegó con su segunda película, «Cuidado con los niños» (2019), presentada en el Festival de Venecia y ganadora de 9 premios Amanda, los Óscar del cine noruego, alcalzando el mayor número de estatuillas conseguido por una película.Lleva 25 años haciendo cine, trabajando en distintas duraciones (cortometrajes, mediometrajes y largometrajes), y su talento para utilizar la incomodidad en torno a los trastornos sociales ha marcado el cine escandinavo contemporáneo
NOTAS DEL DIRECTOR
«Elegí representar a dos hombres aparentemente heterosexuales que tienen una fuerte amistad confidencial que les permite discutir experiencias íntimas y buscar apoyo en las perspectivas del otro. Las amistades masculinas de ese tipo pueden no ser tan comunes como uno desearía, pero ciertamente son una posibilidad. Ambos comparten un oficio poco habitual, el de deshollinador. Pocas mujeres hacen este trabajo, podría llamarse una industria tradicionalmente dominada por hombres y, por lo tanto, un buen punto de partida para conversaciones sobre los roles de género masculinos».
Dag Johan Haugerud
La película desde mi butaca
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Una película que genera preguntas, a veces sin respuestas, actores que perecen no acompañar con expresión lo que dicen, pero la sutileza gestual de pequenos tic o gestos, muestran toda la emoción y tensión haciendo en cada uno de ellos una actuación magnífica.
Un deshollinador (Jan Gunnar Røise) construye con su jefe (Thorbjørn Harr) una relación de amistad que les permite compartir cuestiones personales. Un día el jefe decide compartir unos sueños recurrentes en los que David Bowie, un músico que supo en su momento manejar con talento cierta ambigüedad sexual, lo ve como una mujer. Tiene la sensación que el músico le otorga un permiso y lo libera de un mandato que su condición de cristiano practicante le impone.
Su sinceridad provoca en su compañero una confesión que lo impacta. Tuvo relaciones sexuales con un cliente el día anterior y lo presenta con cierta liviandad, lo explica como una mera experimentación que no puede justificar. Parece subestimar el impacto de algo, que si o si, implica un cambio de actitud. Lo comparte a su esposa e instala una crisis de confianza en su matrimonio. De esta forma, la película inicia un dialogo permanente sobre la fidelidad y la confianza.
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Sex se posa sobre dos parámetros: la empatía superficial y la profunda comprensión mutua. Dos polos que se ponen en juego, entre los amigos y en relación a sus respectivos hogares. La mujer del trabajador (Siri Forberg) no le resta importancia al hecho e insiste en detalles que lo describan. Siente una vulnerabilidad y un desapego profundo. Su marido intenta circunscribir todo a una experimentación erótica y ella no tolera la entrega y el deseo por otra persona. Está cada vez más vulnerable, en una dinámica que reconfigura su matrimonio.
Por otro lado, la esposa del jefe (Birgitte Larsen) está impactada por los sueños recurrentes de su marido, en los que está siendo juzgado y liberado por una “mirada masculina” de nada menos que David Bowie. El siente que el sueño lo angustia y lo empieza a lastimar físicamente, Siente que su voz está cambiando y que no puede vivir esa liberación onírica de sus obligaciones culturales al despertarse. Lo importante es la comunicación, ambas parejas la construyen con pasividad y empeño, no sin puntos ciegos, pero es obvio que la intención es siempre compartir con las formas que sus personalidades, marcadas por su pertenencia cultural, establecen.
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La película trata sobre los lados difusos que toda estructura tiene. Las definiciones de género son permeables a aspectos que las corren de los estereotipos que las definen. Dos amigos se sinceran con una profundidad respetada sin chistes o bromas, que intenten digerirlo. Es un placer descubrir de sus diálogos como se derrumba la idea de la certeza inquebrantable y sin menospreciar ni generalizar, se expone la construcción de lo que uno es como algo dinámico y a modificar.
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Ninguno de los dos se siente gay ,ni la película intenta así definirlos, es solo mostrar que la vulnerabilidad y la insatisfacción puede buscar caminos impensados para lograr ser honestos con sus verdaderos deseos. Sex es casi una lección filosófica o terapéutica, la sensibilidad está contenida, pero se expone. La cámara registra una relación de un padre con su hijo que es tan creíble, como los personajes que la actúan. El amigo que se relacionó sexualmente con un hombre, está lastimado por algo y parece estar pidiendo auxilio o simplemente tiene el coraje y suficiente deseo para incursionar en una relación homosexual. El jefe está exigido por él mismo y por las normas, su mujer lo libera y lo intenta descontracturar de tanta exigencia.
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El director logra su intención, somos espectadores de una película, casi sin acción, que nos atrapa por plantear interrogantes que nos hacen llegar hasta el final y escuchar las respuestas que los protagonistas tiene para dar. Una trama inteligente que intenta enseñarnos a cuestionar hasta lo que sentimos que somos.
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