El OTROFUTBOL
El OTROFUTBOL

El OTROFUTBOL

Sinopsis

El otro fútbol no es sólo un documental sobre fútbol, es vivir en carne propia un mundo signado por el despojo y el olvido, pero con una amplia oferta para aquel valiente que esté dispuesto a explorarlo. Barrio, improvisación, sacrificio, lugares inverosímiles, personajes difíciles de encontrar en otro ámbito, pasión y la certeza de contar con un privilegio que en Primera y en Europa no se consigue: saber que siempre tiene una maravillosa historia más para contar. 140 clubes. De Ushuaia a La Quiaca, de Corrientes a San Juan. Tres años de trabajo. Una vida de pasión.

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Ficha Técnica

Guión y Dirección: Federico Peretti

Investigación y Entrevistas: Fernando Prieto

Productor Ejecutivo: Andrés Suárez

Jefe de Producción: Fernando Prieto

Fotografía y Cámara: Federico Peretti

Sonido Directo: Alejandro Venturini

Montaje: Federico Peretti

Música Original: Julián Góme

Foto fija: Federico Peretti

Diseño Gráfico: Pablo Pivetta

Productores: Federico Peretti, EOF, I.N.C.A.A.

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Datos técnicos:

País: Argentina

Idioma: Español

Duración: 94 minutos

Año: 2012

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Acerca de la película

Recorrer el fútbol de Ascenso no es para cualquiera. Hay que estar preparado para entrar a un mundo diferente con la excusa de seguir los destinos de una pelota de fútbol y encontrarse con miles de historias, personajes, lugares, misterios y mucha pasión. No sólo se trata de apartarse por un rato del glamour que pone al servicio del espectador el fútbol súper profesionalizado, de las megaestrellas, de los contratos siderales, de los negocios que día a día le van dejando cada vez menos gajos a la pelota. Acá se trata de retroceder en el tiempo y vivir hoy, en la era de la tecnología, aquel deporte amateur y romántico, retrotraernos a su espíritu lúdico y volver a sentir que el fútbol es el deporte del pueblo.

La película desde mi butaca.

¿Cómo clasificar al fútbol más allá de su esencia como juego deportivo? Es entender aquello que lo rodea. Es el super profesionalismo donde está el negocio y que genera algunos jugadores millonarios y otros con un muy buen pasar, pero también es del hincha, de aquel que lo consume y lo alimenta. Este tiene una historia con ese equipo y con esos jugadores que comienza en algún potrero de barrio. Desde las calles y los parques, el hincha empieza a construir una pertenencia y una identidad con ese club, que es resumen de lo que considera su barrio, su casa. Esta relación es primaria y no tiene un rango de calidad, se es hincha del equipo que se vio de chico, que está allí cerca. Después vendrá la elección de los grandes y de la pasión por equipos de primera división. Pero el comienzo es amateur, desde aquellos que lo hacen posible en canchas precarias, con vestuarios pequeños y sin comodidades y con un clima de batalla permanente, propia de rivalidades que se complejizan a la hora de poner en juego una pelota.

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De estos personajes habla el documental. Hay distintas ligas, categorías y demás opciones, que están lejísimos de generar recursos. Allí las canchas muchas veces solo tienen unos cuantos tablones en uno de sus laterales. Los jugadores lejos del profesionalismo tienen sus respectivos trabajos e invariablemente depositan en esa ceremonia compartida, un deseo social y comunitario de superación. A veces es solo ganarle al vecino, otras alcanzar ese ideal que te regala una especie de título nobiliario dentro de esta capa social: Campeón.

El recorrido es tan heterogéneo como lo es el país. Hay equipos del ascenso y hay ligas de lugares como La quiaca o Ushuaia que son solo diez o quince y que solo aspiran a jugar con una camiseta que les genere esa pertenencia al club y a sus compañeros. La pasión es indescriptible y tiene algo de magia popular. Se establece en una sentimiento hereditario que dispara todo tipo de sensaciones

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Hay dolor y tristezas, y hay alegrías casi inmediatas, como cuando solo existe una posibilidad de gol. El documental es una abanico de lugares, gradas viejas, vestuarios pequeños, cárceles con equipos de fútbol, pastores evangelizando como directores técnicos y chicos que alientan con trapos y banderas, que sueñan con patear a una arco con red y no dejan que la llama se extinga entre las necesidades y las falencias que son base de clubes chicos y medianos.

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Visualmente muy atractivo, los colores, las hinchadas y sus cantos, son el decorado perfecto, la coreografía justa para una serie de secuencias en donde hay goles, empujones, arengas en el tunel, árbitros que intentan competir con los jugadores físicamente y se desgarran, presos que son compañeros en el césped de sus guardiacárceles, mujeres que alientan y se adueñan de miles de miradas masculinas y sobre todo: el futbol, en su más exelsa forma.La emoción de una disputa por quién es mejor en esos noventa minutos

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Acerca del director: Federico Peretti.

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Nace en Buenos Aires en diciembre de 1980. Luego de haber estudiado Comunicación Social en la Universidad de Buenos Aires comienza la carrera de Letras en la Facultad de Filosofía y Letras de la misma universidad. En 2001 realiza sus primeros trabajos de producción de cine y TV. A partir del año 2002 se vuelca hacia la edición y compaginación publicitaria, televisiva y cinematográfica. En el año 2004 da a conocer su primer trabajo como director mediante un cortometraje titulado “Oscura Noche”. A este le sigue “Creó”, su primer corto documental; “Asfixia”, un corto experimental; y “Séptimo Piso”, su segundo trabajo ficcional.. A fines de ese mismo año comienza a hacer sus primeros trabajos como director de cine publicitario. 

En 2009 el INCAA declara de interés a su proyecto documental “El otro fútbol”, en el que trabaja durante casi tres años. Producto de su pasión por la fotografía, realiza numerosos trabajos que hacen que en 2010, la Asociación de Reporteros Gráficos de la República Argentina (ARGRA) lo incorpora como asociado. A fines de 2011 edita su primer libro de fotografías, también titulado “El otro fútbol”.

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El director

La idea de hacer “El otro fútbol” surgió hace más de tres años cuando conocí a Fernando Prieto, uno de los directores de la Revista Ascenso, un semanario hecho muy a pulmón que se dedica a cubrir el fútbol del Ascenso. Compré la publicación y les escribí porque quería acercarme a la fotografía deportiva. Como no había lugar como fotógrafo me ofrecieron comenzar como cronista, acepté. De a poco, además de mandarles la cobertura del partido, les enviaba las fotos por más que no las necesitaban. Al cabo de 4 o 5 partidos los convencí y me mandaron como fotógrafo. El ir a sacar fotos a un partido del ascenso es todo un tema porque para garantizarte que vas a entrar al campo de juego es necesario ir mucho tiempo antes. A veces no te permiten el ingreso y es necesario hablar con el árbitro, el presidente, la policía, o todos juntos. Entonces, yo llegaba aproximadamente dos horas antes del inicio del juego, lo que me daba muchísimo tiempo libre que debía  aprovechar de alguna manera. Y lo hacía observando, investigando, charlando con la gente.

 Así me empecé a dar cuenta que lo que veía en las previas de los partidos era muchísimo más interesante que los partidos en sí mismos. El hombre que te abre la puerta, la señora que vende banderines para pagar la pintura de la tribuna que pintarán los chicos del club, la voz del estadio que más que un locutor parece un DJ debido a la música extraña que pasa… Desde el principio quedé fascinado por este mundo. Y lo que más me sorprendía era que la gente que lo frecuenta, lo ve como algo común. No se maravilla con las grandes cosas que tiene, por el contrario, siempre las ve como carencias. Yo empecé a verlas como riquezas. Entonces, además de cumplir con mi labor de reportero gráfico y tener la foto del gol, del equipo o de la hinchada para el semanario, empecé a llevar una vieja cámara analógica y a retratar con una visión melancólica, estas canchas, estas personas…

Pablo Kulcar
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