Una ex atleta olímpica debe regresar a la ciudad donde creció para enfrentar problemas familiares y su pasado.
Juana Viale es una ex deportista que fue desafectada de las competiciones por ingerir suplementos que no estaban autorizados. Esto hace de Juana, en este caso Mia, una mujer que no puede quedar embarazada. Su pareja es un personaje que la cosifica e intenta manipularla y esta situación le sirve de pretexto. Su padre está muriendo en el sur de donde su familia era oriunda y es el responsable del colapso en la carrera de su hija. Le obligaba a ingerir las sustancias que la desclasificaron. Mía está en un colapso emocional, su infertilidad la impulsa a viajar a donde su padre agoniza en busca de una salida. Allí está su hermano que tampoco tiene trato con el padre moribundo y está metido en un rollo de deudas y negocios de los que solo pude salir consiguiendo una nuevo prestamista.

La situación en primera instancia se enfoca en Mia y su padre, pero la subtrama del hermano y su deudas invade la película y se adueña del foco argumental. No se explica muy bien el porque de la distancia entre estos tres personajes, pareciera ser algo traumático. Mia intenta, en su debilidad, ayudar a su padre y hermano, pero allí aparece la fatalidad de un suegra resentida que será crucial para que nada salga como se pensaba.
La película desarrolla un trama interesante, un guión que sin ser novedoso, resulta atrapante, quizás lo más débil es lo fácil que se distinguen los buenos de los malos. La agonía de un padre es algo que potencia la tensión. La encrucijada de delitos por inversiones y negocios está justificada y es verosímil. Arturo Puig es el encargado de darle al film un irónico canalla que sin escrúpulos intenta esconder su cinismo. Su actuación es un punto alto, gestual y físicamente cambia de un lado al otro y asume el rol de villano. Geraldine Chaplin también está acertada aunque es poco lo que aporta, lo hace a la altura de su capacidad. Ella desequilibra lo que parece estar en equilibrio. Mia deambula con su propia inseguridad y Juana Viale logra transmitir esa misma sensación. Se la ve angustiada, pero también tomará partido y allí es donde más se luce como actriz, cuando se compromete física y mentalmente con las escenas.

Camino Sinuoso es una buena película que atrapa con una dirección acertada y una fotografía que construye y enriquece. Podríamos pensar que cada uno de los que trabajan en ella están a tono con el film. Hay algo de desarticulación en desarrollos que se superponen un poco, pero eso no opaca una trabajo digno y un construcción constante para lograr la calidad que el cine argentino siempre mantiene.
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